Denuncian que el instituto adeuda cerca de 1.300 millones de pesos por prestaciones de febrero…
Por Dr. Mg. Carlos Alberto Marcheschi , secretario de Hacienda de la Sociedad Platense de Anestesiología (SPA)
El lunes 10 de agosto, el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires saldó las prestaciones de anestesia adeudadas correspondientes al mes de abril de 2026.

Ya está vencido el pago de las prestaciones del mes de mayo de 2026. Sin embargo, jamás se dejó de cubrir la atención de las guardias de anestesiología en ninguno de los 12 servicios de anestesiología de los hospitales públicos bonaerenses nucleados en el Distrito I del Colegio de Médicos de la ciudad de La Plata.
Ante esta situación, cabe preguntarnos si esta inestabilidad en los tiempos y formas de pago afecta a los médicos anestesiólogos en su desempeño profesional y en la calidad de atención que se les exige.
El mito popular
Existe una idea instalada según la cual el médico debe ser una persona con una gran vocación sacerdotal para cuidar a los demás, aun cuando ello le cueste su propia salud.
Debe permanecer inmóvil y paciente ante las condiciones de trabajo que tiene: dónde duerme, qué come, qué tecnología e insumos posee para desarrollar su tarea, cuánto cobra por su trabajo profesional y, por sobre todas las cosas, debe brindar una calidad de atención sanitaria digna de compararse con otros lugares del mundo donde el bienestar profesional es una prioridad y una precondición para asistir a los pacientes.
No dormir bien, tener una carga laboral poco sostenible para un ser humano, no tener dinero para pagar sus cuentas —las de todo mortal— o poder seguir capacitándose parecen ser elementos de lujo para este semidiós que es el profesional sanitario.
Entonces puede pasar que aparezcan reclamos de pago por el trabajo realizado y que el Ministerio o el financiador de la salud en cuestión se anoticie de que existe un “conflicto”: el de tener que exigir la remuneración por el trabajo realizado a través de los medios periodísticos, que muchas veces logran finalmente más impacto que las cartas documento.
La solución al conflicto
Así, en este punto, comienzan a aparecer construcciones y relatos que incluso permean los pensamientos de algunos colegas, compañeros de trabajo y personas usuarias del sistema de salud.
Que los anestesiólogos ganan “mucho” y, por eso, deberían cobrar menos. Que son un grave problema de salud pública. Que deben ser reemplazados por otros profesionales, menos preparados para realizar esa tarea y más sumisos. Que no quieren trabajar, cuando en realidad muchas veces se trata de condiciones laborales poco sostenibles.
Aparecen incluso ideas increíbles, como traspasar tareas anestesiológicas a profesionales de otras especialidades. Sirva como ejemplo imaginar que un dermatólogo quisiera operar un apéndice enfermo.
También aparece la idea de que determinadas tareas anestesiológicas deberían realizarse “de onda” o por la “necesidad de la gente”.
Las consecuencias directas
Hemos relevado hasta hoy algunas consecuencias que consideramos producto, casi determinista, de una mala gestión en la ejecución de lo convenido y firmado al comienzo de cada año:
- Mayor desgaste profesional.
- Migración de profesionales hacia distintos lugares donde puedan conseguir más tranquilidad, menor presión laboral, mejor manejo del tiempo personal y una vida más predecible.
- Mayor número de carpetas médicas entre los profesionales.
- Reclamos de las autoridades por la supuesta “falta de personal anestesiológico”, cuando son esas mismas condiciones de gestión, pagos y recursos asignados las que pueden contribuir a expulsar profesionales.
- Malestar social, lógico y comprensible, por el retraso en la realización de cirugías programables.
Por qué es necesario socializar el riesgo
El presente material de opinión personal es un llamado al entendimiento y a la mesura.
Todos debemos entender lo que sucede para no generar más problemas a partir de explicaciones o construcciones argumentales que solamente agravan el conflicto.
Si las autoridades pretenden contar con profesionales sanitarios capacitados de la mejor manera posible, para brindar a la población que los necesita el más alto nivel de calidad y seguridad profesional, y al mismo tiempo exigir resultados medibles, se debe realizar una inversión de recursos acorde con esos objetivos.
En caso contrario, habrá que explicarle a los usuarios y a los pacientes que las anestesias serán realizadas por profesionales sanitarios de otras especialidades, con menor entrenamiento específico, provenientes de otros países o con una menor certificación.
La anestesiología es una especialidad de alto riesgo para el profesional que la ejerce y exige una capacitación sumamente exigente para su práctica, como también sucede con otras especialidades médicas.
Abandonemos la hipocresía, trabajemos juntos, seamos transparentes y contemos siempre a los usuarios del sistema de salud qué es posible brindarles con los recursos que decidamos asignar.
La sanidad también empieza por casa.


